Cambalache 3,14 - La vidriera irrespetuosa


Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé.

Soneto a un malevo que no leyó a Borges

Milonga
Música: Edmundo Rivero
Letra: Luis Alposta

No recibió la herencia del cuchillo
y con la droga reemplazó al coraje.
Se enroló en el moderno malevaje
de inconscientes con dedo en el gatillo.

Lo trataba a su padre de "masoca"
porque supo ser siempre un laburante,
mientras él era sólo un delirante
que pensaba en tener "la mosca loca".

Pero un mal día se escurrió la suerte
y boca abajo lo escrachó la muerte
vestido de pollera y metralleta.

Es la historia de siempre, se me antoja.
Que al que cruza el destino con luz roja,
no le falta quien le haga la boleta.

2018-04-03 00:32 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

El día de Pi Recopilación

1,2,3.14... LA VIDA DE PI - Vacaciones en Roma - Los del Perchero

Carnaval de Cádiz:

Cuando empezó en el colegio iba de problema en problema...



Actuación de Los del Perchero (Vacaciones en Roma) el domingo 2 de marzo de 2014 en el barrio de La Viña durante el carnaval de Cádiz.




EL NÚMERO PI, poema de Wislawa Szymborska

El admirable número Pi
tres coma uno cuatro uno.
Las cifras que siguen son también preliminares
cinco nueve dos porque jamás acaba.
No puede abarcarlo seis cinco tres cinco la mirada,
ocho nueve ni el cálculo
siete nueve ni la imaginación,
ni siquiera tres dos tres ocho un chiste, es decir, una comparación
cuatro seis con cualquier otra cosa
dos seis cuatro tres de este mundo.
La serpiente más larga de la tierra suma equis metros y se acaba.
Y lo mismo las serpientes míticas aunque tardan más.
El séquito de digitos del número Pi
llega al final de la página y no se detiene,
sigue, recorre la mesa, el aire,
una pared, una hoja, un nido de pájaros, las nubes, hasta llegar
directo al cielo,
perderse en la insondable hinchazón del cielo.
¡Qué breve la cola de un cometa, cual la de un ratón!
¡Qué endeble el rayo de un astro si se curva en la insignificancia
del espacio!
Mientras aqui dos tres quince trescientos diecinueve
mi número de teléfono la talla de tu camisa
el año mil novecientos sesenta y tres sexto piso
el número de habitantes sesenta y cinco céntimos
dos pulgadas de cintura una charada y un mensaje cifrado
que dice vuela mi ruiseñor y canta
y también se ruega guardar silencio,
y se extinguirán cielo y tierra,
pero el número Pi no, jamás,
seguirá su camino con su nada despreciable cinco
con su en absoluto vulgar ocho
con su ni por asomo postrero siete,
empujando, ¡ay!, empujando a durar
a la perezosa eternidad.













Fórmula Pizza, originalmente cargada por zifra.





2018-03-14 03:21 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

Todas las mujeres que me habitan

Soy el segundo de los hijos de una casa de labradores. Al nacer, mis abuelos paternos ya tenían su cupo de nietos con mi hermano Sergio, de modo que me quedé un poco huérfano de abuelos. Recuerdo que cuando mi hermano se ponía enfermo mis abuelos paternos llegaban a casa con cajas de galletas y con cuentos. Deseaba ponerme enfermo para que también a mí… pero nada. Nada de nada. Me convertí sin saberlo en una especie de proscrito en aquel reino de oscuridad. Cuando iba a casa de mis abuelos me sentía vigilado, extraño, como quien va de visita a casa de un familiar lejano y quisquilloso. Ante esta situación mi abuela materna María, que tenía una tiendilla justo frente a la casa donde ahora vivo, me acogió en su regazo y su regazo resultó no ser sólo su regazo, sino el regazo de una nutrida camarilla de mujeres divertidas y enérgicas que me llevaban y me tenían como panderillo de brujo (la expresión es de mi madre). Mi abuela había enviudado hacía unos años, pero con ella vivía aún la menor de sus hijas, mi tía Luisa, que por aquellos entonces permanecía soltera. Junto a ella, todas las chicas de su edad se daban cita en la inmensa casa de mi abuela, formando un verdadero coro de ninfas bulliciosas y rozagantes. A ellas se sumaban mis primas, que de cuando en cuando llegaban al caserón y lo revivían con sus risas y con su presencia inquietante y poblada de olores, secretos y misteriosísimos misterios. A todas ellas habría que añadir la tiendecita de mi abuela, ya en las últimas, donde iban a comprar todas las mujeres del barrio… y si me lo permiten, las gallinas del corral, con las que solía mantener tan frecuentes como acaloradas conversas. La casa de mi abuela era grande como la eternidad, con doblados poblados por ruecas, angarillas y libracos de santos, cuadras umbrías, como un seno materno, pozo, azulejos de Santiago matamoros, así como una fresca azotea con aspidistras que era el gozo de las mujeres de aquella casa bendecida por la alegría, pues allí se pasaban las tardes bordando sus ajuares y entregándose a sus incomprensibles y chispeantes secretos. ¡Qué hermosas eran aquellas mujeres que siempre tenían la risa en la boca! Algo de eso debían entender las golondrinas y los vencejos que sobrevolaban constantemente la azotea para luego penetrar en la casa de enfrente, en la que ahora vivo. Era, siempre ha sido, aquella casa, la casa de la dicha.
No quería dejar de recordarla en un día como hoy. No quería dejar de agradecer a todas esas mujeres que en aquellos años primeros me dieron su protección y su sombra, que en mí, conmigo, ensayaban su maternidad. Sé, lo he sabido siempre, que ellas me hicieron como soy, que ellas alentaron el espíritu femenino que me envuelve y del que ni quiero ni puedo desprenderme, pues es -perdonadme- el mayor capital del que dispongo. A ellas, hoy, mi cariño y mi gratitud. Todo lo que tengo es vuestro. Todas las mujeres que me habitan fueron vosotras alguna vez. Gracias.
Un precioso texto de Manuel Moya para conmemorar este 8-M.

2018-03-08 15:43 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

Tú es que nunca has tenido una ex

– Tú es que nunca has tenido una ex, – me espetó mi amigo de repente.

Tenía razón. Desde los 16 con la misma tía, éramos como un matrimonio de viejos. Literalmente. De viejos machistas. Ella hacía lo que yo le decía, íbamos dónde yo quería, no me discutía jamás.

2018-03-02 20:49 | Categoría: | 1 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

2018-02-22 11:56 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

Muerte en el olvido (Ángel González)

Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
—oscuro, torpe, malo— el que la habita...

2018-01-12 21:01 | Categoría: | 1 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

20 de Noviembre

Organizaos de manera que no haya jefes ni parásitos entre vosotros. Si no realizáis eso, es inútil que continuemos hacia adelante. Tenemos que crear un mundo nuevo, diferente al que estamos destruyendo.

Buenaventura Durruti
(León, España, 14 de julio de 1896 – Madrid, España, 20 de noviembre de 1936)
Sindicalista y revolucionario anarquista.

2017-11-20 20:28 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

Cada 9 de Noviembre

Crecí escuchando a Nydia Caro cantar esta canción y me emociono siempre que la escucho. Al principio de mi matrimonio me enviaban flores sin razón y pensaba en esta canción. Pero el amor es como la llama de una vela que se va extinguiendo con el tiempo, qué pena tan grande. Cuánto me gustaría recibir un ramito clandestino de violetas y sus versos que siempre estaban llenos de amor y pasión. La gente cree que somos el matrimonio perfecto,pero, es de puertas para afuera. Ya no hay complicidad en nuestras miradas, ya no terminamos las frases del otro. Qué cosas tan injustas son el tedio, la soledad y el vacío. Dónde está mi ramito de violetas?
Comentario en youtube en este video:

2017-11-09 23:33 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

Milonga de andar lejos

Qué lejos está mi tierra
Y, sin embargo, qué cerca
o es que existe un territorio
donde las sangres se mezclan.

Tanta distancia y camino,
tan diferentes banderas
y la pobreza es la misma
los mismos hombres esperan.

Yo quiero romper mi mapa,
formar el mapa de todos,
mestizos, negros y blancos,
trazarlo codo con codo.

Los ríos son como venas
de un cuerpo entero extendido,
y es el color de la tierra
la sangre de los caídos.

No somos los extranjeros
los extranjeros son otros;
son ellos los mercaderes
y los esclavos nosotros.


Yo quiero romper la vida,
como cambiarla quisiera,
ayúdeme compañero;
ayúdeme, no demore,
que una gota con ser poco
con otra se hace aguacero.
Daniel Viglietti

2017-10-10 11:15 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

La Ley de Vimes:

La razón por la que los ricos eran ricos, razonaba Vimes, era que se las arreglaban para gastar menos dinero.

Tomemos el caso de las botas, por ejemplo. Él ganaba treinta y ocho dólares al mes más complementos. Un par de botas de cuero realmente buenas costaba cincuenta dólares. Pero un par de botas, las que aguantaban más o menos bien durante una o dos estaciones y luego empezaban a llenarse de agua en cuanto cedía el cartón, costaban alrededor de diez dólares. Aquélla era la clase de botas que Vimes compraba siempre, y las llevaba hasta que las suelas quedaban tan delgadas que le era posible decir en qué lugar de Ankh-Morpork se encontraba durante una noche de niebla, solo por el tacto de los adoquines.

Pero el asunto era que las botas realmente buenas duraban años y años. Un hombre que podía permitirse gastar cincuenta dólares disponía de un par de botas que seguirían manteniéndole los pies secos dentro de diez años, mientras que un pobre que solo podía permitirse comprar botas baratas se habría gastado cien dólares en botas durante el mismo tiempo y SEGUIRÍA TENIENDO LOS PIES MOJADOS.

Esa era la teoría “Botas” de la injusticia socioeconómica del capitán Samuel Vimes. (Terry Pratchett en Hombres de Armas)
Sacado del fabuloso artículo de @laguiri sobre Cómo comer bien en un pis de estudiantes (con notas de libros de Terry Pratchett)

2017-09-20 11:26 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

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