Cambalache 3,14 - La vidriera irrespetuosa


Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé.

La Ley de Vimes:

La razón por la que los ricos eran ricos, razonaba Vimes, era que se las arreglaban para gastar menos dinero.

Tomemos el caso de las botas, por ejemplo. Él ganaba treinta y ocho dólares al mes más complementos. Un par de botas de cuero realmente buenas costaba cincuenta dólares. Pero un par de botas, las que aguantaban más o menos bien durante una o dos estaciones y luego empezaban a llenarse de agua en cuanto cedía el cartón, costaban alrededor de diez dólares. Aquélla era la clase de botas que Vimes compraba siempre, y las llevaba hasta que las suelas quedaban tan delgadas que le era posible decir en qué lugar de Ankh-Morpork se encontraba durante una noche de niebla, solo por el tacto de los adoquines.

Pero el asunto era que las botas realmente buenas duraban años y años. Un hombre que podía permitirse gastar cincuenta dólares disponía de un par de botas que seguirían manteniéndole los pies secos dentro de diez años, mientras que un pobre que solo podía permitirse comprar botas baratas se habría gastado cien dólares en botas durante el mismo tiempo y SEGUIRÍA TENIENDO LOS PIES MOJADOS.

Esa era la teoría “Botas” de la injusticia socioeconómica del capitán Samuel Vimes. (Terry Pratchett en Hombres de Armas)
Sacado del fabuloso artículo de @laguiri sobre Cómo comer bien en un pis de estudiantes (con notas de libros de Terry Pratchett)

2017-09-20 11:26 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

Fragmento de ESCALERA PARA LLEGAR HASTA LOS PROPIETARIOS DE LA CIMA

[Pero tal vez sea descortés
presentarlos de esta manera
  ellos al fin y al cabo son
   al fin y al cabo genocidas
    hacen un gran consumo de psiquiatras
     ¿no tenemos misericordia
      al fin y al cabo?]
y cuando cae la noche
 suelen acompañar
  en la oración a sus cachorros
   y recogen el corazón
    y escuchan un poco de música
     con la paz que el silencio
      atravesando muertos guerras
       deposita en su alma

Difícil de entender. Difícil de entender.
                        ¿Cómo
                       pueden
                        vivir
                      sabiendo
                        que
                       nadie
                        los
                      quiere?

Felix Grande, 1973. Del libro colectivo Chile en el corazón

2017-09-11 00:53 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

11-S Ni la diada ni las torres gemelas...

...en esta fecha. Como todos los años, desde hace 44, recito la máxima Fremen: Nunca perdonar, nunca olvidar.
11-S (1973): Vive mil años

Te odio. No debería decir esto, ni debería contárselo a nadie, pero es verdad. Te odio. Como nunca he odiado a nadie. Ni a las mujeres que me han hecho daño sentimental (y han sido muchas, porque quiero mucho a las mujeres) ni a los hombres que me han estafado (y han sido muchos, hasta que perdí la fe en la humanidad).

Nadie me ha hecho lo que tú me hiciste. Y no tengo derecho a decírtelo, porque hay gente, personas, humanos, que tienes muchos más motivos para odiarte que yo. Personas a las que arrebataste la vida, la familia, el trabajo, el país. Gente a la que torturaste, fusilaste, metiste ratas por la vagina, obligaste a traicionar a sus compañeros, a sus familiares, a sus seres queridos. Me es muy difícil así decirte esto es una cosa entre tú y yo porque, comparado con tus compatriotas, lo que me hiciste a mí es ridículo. Pero cada uno vive alrededor de su mundo y a mí me destrozaste la juventud, fíjate qué tontería, en lugar de dejar que lo hiciera la Paqui o María del Mar o cualquiera otra que me rompiera el corazón, que es lo que tiene que ocurrir a los trece años.

Porque yo tenía 13 años recién cumplidos y creía en la vía democrática hacia el socialismo. Hoy en día eso parece increíble, pero Franco estaba a punto de morirse y España era muy diferente a cómo es ahora. Yo, fíjate, pobre ingenuo casi niño, creía en la leche para todos los niños de Chile y en que tenemos que ser nosotros. Creía en la solidaridad y en el amor que aún no conocía. En que en España también podríamos tener una democracia que sirviera para construir la justicia.

Tenía 13 años y aún no me había besado ninguna chica. Vivía en un país gris, donde llevar el pelo largo era motivo suficiente para que homófobos policías homosexuales te vacilaran. Dónde había una ley de peligrosidad social en la que bastaba tu pinta para encarcelarte. Y pensaba que podía cambiarlo, que mi país era mío y me pertenecía el derecho de decidir en paz y en libertad sobre él. Tú me convenciste de que no. De que siempre estarías ahí, con el fusil y el tanque, esperando.

No te lo perdono, Pinocho. Creíamos (ya no hablo solo de mí) que el pueblo unido jamás sería vencido y tú nos convenciste de que el pueblo, si no estaba armado sería aplastado. Nutriste las filas del FRAP y del GRAPO con mis amigos idealistas que no estaban dispuestos a que en España pasara lo mismo que en Chile y cayeron en el tablero de ajedrez que todos los servicios secretos del mundo habían tejido para este país. Algunos siguen entrando y saliendo de la cárcel. Incluso algunos que no estuvieron en esos grupos. Efectos colaterales, supongo. Yo aún he salido bien de esta historia, ellos -también- tendrán más motivos para odiarte que yo.

Y tú lo reventaste todo. Bueno, tú no. Fíjate que paradoja, después, cuando fui más o menos adulto, uno de mis primeros trabajos fue para tus jefes. Y cuando me preguntaron si era un problema para mí trabajar para ellos, yo ya estaba vendido y acobardado y me había cortado el pelo y les dije que no, ningún problema. Tampoco te perdono eso, aunque fuera culpa mía.

Cómo fue culpa mía dejar la lucha decepcionado. No me habías dejado muchas opciones: la lucha armada o el desengaño. No sé si escogí bien. Fue más fácil así, claro. Un curso pagado de programación con los malos usando el ordenador más grande de España (no sólo el dinero compra). Después un trabajo de funcionario en un instituto de secundaria nocturno, después la Universidad. Investigar en Matemática, algo aséptico, que no te metía en líos. Y presumir de anarcopijo delante de las cervezas en las tascas. Me siento un miserable. Soy un miserable.

Quizás. No, quizás, no. Seguro, Es culpa mía. Pero cada vez que llega un once de septiembre, no me acuerdo de la fiesta nacional catalana ni de las torres gemelas cayendo en el downtown de Manhattan. Me acuerdo de ti, cabrón miserable, hijo de puta, arruinailusiones. Y tampoco te perdono eso, porque querría olvidarte. Que nunca hubieras existido.

Pero eso no puede ser. Así que no, no te perdono. Ya que existes, sólo me queda desearte una larga vida. Entre rejas, claro. Vive mil años. Que los fantasmas te atormenten. Te odio, Pinocho, Pinochet, generalito, jódete.
No vivió mil años. Y además, ya no tengo al Profe para comentarme la historia.

2017-09-11 00:51 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

El agua, un poema de Manuel Moya

La ves ahí, en su vaso, inane, sin memoria
del río o de la nube.
Ceñida, transparente, sólo en su luz
parece revivirse.
Moneda que juega inexorable
sobre el hule.
Cuando la bebo acude
y cuando la nombro ya corre por mi cuerpo.
Más tarde, la nube, solícita, la toma
y llueve débilmente,
por ti cruza la lluvia.

2017-08-29 23:41 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

Dar al-Tunn o la casa de los atunes

Estaba a la orilla de la Gran Cisterna. Esta tenía una puerta, por la que entraba un brazo de río. Había también allí un talismán que atraía a los atunes por el mes de mayo.

La esposa del rey de San Pedro dijo a su marido: “Si abrieras una puerta en el ángulo de ese monte, le entrarían al río, desde el mar, dos brazos. Nuestra cisterna aumentaría entonces enormemente, y los peces y atunes del mar se meterían en ella”.

El respondió: “No lo haré, pues no quiero que nuestro país quede cortado”

Ella, entonces, le dejo unos días hasta que le dio el permiso de hacerlo así.

Mandó entonces a los técnicos y operarios que abrieran la entrada por donde hoy entran los barcos y barcas entre Rota y Cádiz, pero al encontrarse con el río llamado Guadalete, crecieron hasta casi cubrir el puente.

El agua subió entonces en la ciudad de Cádiz, desbordándose y sumergiéndola. Y, por ello, quedó sólo una pequeña isla
Leyenda recogida en el siglo XII sobre Cádiz por Al-Zuhrí.

El acueducto del Tempul, el canal Bahía-Caleta (o el caño), la almadraba, el templo de Hércules (después de San Pedro o Sancti Petri) y el tsunami que siempre vuelve: todo Cádiz en una leyenda.

2017-08-23 09:40 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

AMAR HASTA FRACASAR (monovocálico con la a)

Como saben ustedes, es afición de este bitacorero recopilar hitorias monovocálicas. Véanse, por ejemplo, con la a, con la e (este es excelente), con la i, otro con la i, otro más con la i, con la o, con la u, el genial monovocálico rapero (con la "a", con la "o" y con la "e") de Nach, autor también de esta publicidad monovocálica y el fantástico monovocálico carnavalero.

No podía faltar, tarde o temprano, el cuento monovocálico de Rubén Darío:


AMAR HASTA FRACASAR

Trazada para la A


La Habana aclamaba a Ana, la dama más agarbada, más afamada. Amaba a Ana Blas, galán asaz cabal, tal amaba Chactas a Atala.

Ya pasaban largas albas para Ana, para Blas; mas nada alcanzaban. Casar trataban; mas hallaban avaras a las hadas, para dar grata andanza a tal plan.

La plaza, llamada Armas, daba casa a la dama; Blas la hablaba cada mañana; mas la mamá, llamada Marta Albar, nada alcanzaba. La tal mamá trataba jamás casar a Ana hasta hallar gran galán, casa alta, ancha arca para apañar larga plata, para agarrar adahalas1. ¡Bravas agallas! ¿Mas bastaba tal cábala?. Nada ¡ca! ¡nada basta a tajar la llamada aflamada!

Ana alzaba la cama al aclarar; Blas la hallaba ya parada a la bajada. Las gradas callaban las alharacas adaptadas a almas tan abrasadas. Allá, halagadas faz a faz, pactaban hasta la parca amar Blas a Ana, Ana a Blas. ¡Ah ráfagas claras bajadas a las almas arrastradas a amar!. Gratas pasan para apalambrarlas2 más, para clavar la azagaya3 al alma. ¡Ya nada habrá capaz a arrancarla!.

Pasaban las añadas4. Acabada la marcada para dar Blas a Ana las sagradas arras, trataban hablar a Marta para afrancar5 a Ana, hablar al abad, abastar saya, manta, sábanas, cama, alhajar casa ¡ca! ¡nada faltaba para andar al altar!

Mas la mañana marcada, trata Marta ¡mala andanza! pasar a Santa Clara al alba, para clamar a la santa adaptada al galán para Ana. Agarrada bajaba ya las gradas; mas ¡caramba! halla a Ana abrazada a Blas, cara a cara. ¡Ah! la a nada basta para trazar la zambra armada. Marta araña a Ana, tal arañan las gatas a las ratas; Blas la ampara; para parar las brazadas a Marta, agárrala la saya. Marta lanza las palabras más malas a más alta garganta. Al azar pasan atalayas, alarmadas a tal algazara, atalantadas a las palabras:

-¡Acá! ¡Acá! ¡Atrapad al canalla mata-damas! ¡Amarrad al rapaz!

Van a la casa: Blas arranca tablas a las gradas para lanzar a la armada; mas nada hará para tantas armas blancas. Clama, apalabra, aclara ¡vanas palabras! Nada alcanza. Amarran a Blas. Marta manda a Ana para Santa Clara; Blas va a la cabaña. ¡Ah! ¡Mañana fatal!

¡Bárbara Marta! Avara bajasa6 al atrancar a Ana tras las barbacanas sagradas (algar7 fatal para damas blandas). ¿Trataba alcanzar paz a Ana? ¡Ca! ¡Asparla8, alafagarla, matarla! Tal trataba la malvada Marta. Ana, cada alba, amaba más a Blas; cada alba más aflatada, aflacaba más. Blas, a la banda allá la mar, tras Casa Blanca, asayaba9 a la par gran mal; a la par balaba10 allanar las barras para atacar la alfana11, sacar la amada, hablarla, abrazarla…

Ha ya largas mañanas trama Blas la alcaldada: para tal, habla. Al rayar la alba al atalaya, da plata, saltan las barras, avanza a la playa. La lancha, ya aparada12 pasa al galán a La Habana. ¡Ya la has amanada13 gran Blas; ya vas a agarrar la aldaba para llamar a Ana! ¡Ah! ¡Avanza, galán, avanza! Clama alas al alcatraz, patas al alazán ¡avanza, galán, avanza!

Mas para nada alcanzará la llamada: atafagarán14 más la tapada, taparanla más. Aplaza la hazaña.

Blas la aplaza; para apartar malandanza, trata hablar a Ana para Ana nada más. Para tal alcanzar, canta a garganta baja:

La barca lanzada
allá al ancha mar
arrastra a La Habana
canalla rapaz.
Al tal, mata-damas
llamaban asaz,
mas jamás las mata,
las ha para amar.
Fallas las amarras
hará tal galán,
ca, brava alabarda
llaman a la mar.
Las alas, la aljaba,
la azagaya…¡Bah!
nada, nada basta
a tal batallar.
Ah, marcha, alma Atala
a dar grata paz,
a dar grata andanza
a Chactas acá.


Acabada la cantata Blas anda para acá, para allá, para nada alarmar al adra15. Ana agradada a las palabras cantadas salta la cama. La dama la da al galán. Afanada llama a ña Blas, aya16 parda. Ña Blasa, zampada a la larga, nada alcanza la tal llamada; para alzarla, Ana la jala las pasas. La aya habla, Ana la acalla; habla más; la da alhajas para ablandarla. Blasa las agarra. Blanda ya, para acabar, la parda da franca bajada a Ana para la sala magna. Ya allá, Ana zafa aldaba tras aldaba hasta dar a la plaza. Allá anda Blas. ¡Para, para, Blas!

Atrás va Ana. ¡Ya llama! ¡Avanza, galán avanza! Clama alas al alcatraz, patas al alazán. ¡Avanza, galán, avanza!

-¡Amada Ana!..

-¡Blas!…

-¡Ya jamás apartarán a Blas para Ana!

-¡Ah! ¡Jamás!

-¡Alma amada!

-¡Abraza a Ana hasta matarla!

-¡¡Abraza a Blas hasta lanzar la alma!!…

A la mañana tras la pasada, alzaba ancla para Málaga la fragata Atlas. La cámara daba lar para Blas, para Ana…

Faltaba ya nada para anclar; mas la mar brava, brava, lanza a la playa la fragata: la vara.

La mar trabaja las bandas: mas brava, arranca tablas al tajamar; nada basta a salvar la fragata. ¡Ah tantas almas lanzadas al mar, ya agarradas a tablas claman, ya nadan para ganar la playa! Blas nada para acá, para allá, para hallar a Ana, para salvarla. ¡Ah tantas brazadas, tan gran afán para nada, hállala, mas la halla ya matada! ¡¡¡Matada!!!… Al palpar tan gran mal nada bala ya, nada trata alcanzar. Abraza a la ama:

-¡Amar hasta fracasar! -clama…

Ambas almas abrazadas bajan a la nada17 La mar traga a Ana, traga a Blas, traga más…¡Ca! ya Ana hablaba a Blas para pañal, para fajas, para zarandajas. ¡Mamá, ya, acababa Ana. Papá, ya, acababa Blas!…

Nada habla La Habana para sacar a la plaza a Marta, tras las pasadas; mas la palma canta hartas hazañas para cardarla la lana.

Rubén Darío

1. Adahalas, lo mismo que adehalas.
2. Apalambrar, incendiar.
3. Azagaya, dardo.
4. Añadas, el tiempo de un año.
5. Afrancar, dar libertad, licencia.
6. Bajasa, mujer mala (El Diccionario de la Academia no la trae).
7. Algar, caverna o cueva.
8. Aspar, atormentar.
9. Asayar, experimentar.
10. Balar, desear ardientemente.
11. Alfana, iglesia. Voz de la germanía.
12. Aparar, preparar.
13. Amanar, poner a la mano. Ya la tienes a mano
14. Atafagar, fatigar, sofocar.
15. Adra, porción de un barrio, barriada.
16. Aya, se dice vulgarmente de las criadas de razón.
17. Almas por cuerpos, Dios me libre de la impiedad.



2017-07-29 19:31 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

Caracteres de escape dentro de variables en script bash

Estoy trabajando con ficheros de grafos en formato graph6. quiero leer un fichero y hacer determinadas operaciones con los grafos. El problema es que el formato graph6 admite como carácter válido la barra inclinada \ y bash lo interpreta como un carácter de escape. Entonces, no me vale el método clásico de lectura, que sería algo así:
while IFS='' read -r LINEA
do
var=`echo "$LINEA"`
echo "$var" > temp
COSAS QUE HAGO CON EL FICHERO TEMP
rm temp*
done < $FILE

Después de darle muchas vueltas, la solución que he encontrado es usar esa herramienta tan poco utilizada, execpto por los unixeros más frikis: awk.

La solución es la siguiente:
NUM=$(sed -n '$=' $FILE)
let NUM2=1

while [ $NUM2 -le $NUM ];
do
awk 'NR=='$NUM2'' $FILE > temp
COSAS QUE HAGO CON EL FICHERO TEMP
rm temp*
let NUM2=$NUM2+1
done

y aquí la dejo por si alguien tiene el mismo problema que yo. Y también para cuando vuelva a tener el mismo problema, dentro de unos años y no me acuerde de la solución.

2017-06-27 16:18 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

☆ Frases monoverbáticas

Acaba de acabar que nos vamos a ir yendo

2017-06-20 19:12 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

La décima, la milonga y otros hermosos temas por Drexler.

Relamente esta charla TED de Jorge Drexler es imperdible. Por muchos motivos. Aquí la guardo, para que la tengamos a mano.
Por cada muro un lamento
en Jerusalén la dorada
y mil vidas malgastadas
por cada mandamiento.
Yo soy polvo de tu viento
y aunque sangro de tu herida
y cada piedra querida
guarda mi amor más profundo,
no hay una piedra en el mundo
que valga lo que una vida.

Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos.
No sé que dios es el mío
ni cuales son mis hermanos.

No hay muerto que no me duela,
no hay un bando ganador,
no hay nada más que dolor
y otra vida que se vuela.
La guerra es muy mala escuela,
no importa el disfraz que viste.
Perdonen que no me aliste
bajo ninguna bandera,
vale más cualquier quimera
que un trozo de tela triste.

Y a nadie le di permiso
para matar en mi nombre,
un hombre no es más que un hombre
y si hay dios, así lo quiso.
El mismo suelo que piso
seguirá, yo me habré ido
rumbo también del olvido.
No hay doctrina que no vaya,
y no hay pueblo que no se haya
creído el pueblo elegido.

2017-05-06 12:47 | Categoría: | 1 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

☆ Grandola, vila morena, terra do fraternidade

Un día pensamos que con un clavel podíamos tapar la boca de los fusiles.

Hoy ellos no necesitan fusiles y nosotros no tenemos claveles.

2017-04-25 00:21 | Categoría: | 0 han comentado esto | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

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