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Siempre he pensado que el teorema de Gödel, el principio de Heisenberg, y demás teorías anti-deterministas eran una auténtica lástima (independientemente de su veracidad), porque fijaban un límite a lo que podríamos conocer.
Pero ayer me acordé de la analogía de Newton sobre el avance científico ("si la ciencia fuera el mar, yo sería un niño jugando en la playa", o algo asó decía), y del teorema del círculo.
Y pensé que quizás Gödel y Heisenberg no eran tan malas noticias, porque ¿no podría ser que hubiéramos aprendido tantas cosas que Gödel ya estuviera viendo "la otra orilla"?
Ya habríamos descubierto tantas cosas que ya vemos qué es lo que no se puede descubrir.
Pero eso también es triste...
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