Cambalache 3,14 - La vidriera irrespetuosa


Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé.

El Alzamiento "Nacional" y su consecuencias

Ayer fue 18 de Julio. He recordado que hace años, buscando información sobre el orfanato / campo de concentración falangista que había enfrente de mi casa, me encontré esta entrada en un blog de memoria histórica. Leer los comentarios de la entrada del blog te pone los pelos de punta. Quiero destacar este comentario. Es del año 2009, es muy posible que su autor haya muerto ya. Pero estas son historias que nunca deberíamos olvidar.

Nunca.

Y por eso lo pongo aquí, por si le queréis dar difusión o simplemente conocer un poco más de nuestra historia. Ya que el Diario de Cádiz no la publicó en su momento.





Yo quiero escribir; y estoy escribiendo mis memorias. Pero ellas no es una novela. Es tan real como la poca vergüenza que hay en mi país. Escribí una carta a la ciudad de Cádiz y se la envié al periódico “diario de Cádiz” y no quisieron publicarla. En ella no ofendía a nadie como pueden ustedes comprobar. Os la copio para demostrar que no os miento. Un saludo de NIÑODENADIE.

Antonio el Mar Jun 17, 2008 11:48 pm
¡Hola, mi Cai! Este año 2008 te he vuelto a hacer una visita y he tenido la impresión de que quieren borrar todo lo que recuerda al tiempo en el que yo viví contigo, desde finales del año 1939, cuando te pedimos que nos sacaras del infierno que nos martirizaba en Barcelona. Al pasar por la carretera que te une a San Fernando, me he dado cuenta de que los arcos de cemento “tan gaditanos”, que son paralelos a ella y a la vía férrea, ya apenas si se ven. Siempre me han recordado el día en el que me recogiste cuando llegamos desde Barcelona, después de tres días de viaje. Recuerdo siempre cuando mi pobre madre exclamó: ¡Ya estamos en Cai! Para mí esas bóvedas, representaban siempre tus brazos, como si me los hubieras lanzado para salvarnos de aquel infierno. Pasé luego por la Plaza de las Flores para ver tu mercado central y no pude entrar (supongo que te lo deben de estar renovando) y eso es lo que me dio la idea de escribirte esta carta. A esa hermosa plaza de abasto, iba casi todos los días, desde muy corta edad, para ver si encontraba algún tomate podrido o una hoja de lechuga por los suelos, para poder comer (me ha dado la impresión de que me han quitado el plato de la mesa). Me dirigí luego hacia tu linda Caleta y me di cuenta de que el hospital que Moreno de Mora mandó construir para los pobres, lo han trasformado en universidad. Allí, las monjitas de la caridad, me pudieron guardar durante tres meses después de haber sido intervenido por una simple operación de amígdalas, sólo por caridad, para que pudiese comer. También vi el edificio del “Olivillo” que está enfrente al monumento que te ofreció Venezuela; donde después de curarme de mis fiebres tifoideas, me descubrieron un principio de tuberculosis: actualmente, lo veo abandonado. Precisamente, en ese mismo edificio me recibieron los alemanes y los franceses, cuando quise salir como emigrante, para poder buscar un poco de dignidad, ya que en España me la robaron al nacer, puesto que nací en “zona roja” y mi registro de nacimiento lo rellenaron en un idioma que no era el castellano, lo que Franco no quiso reconocer como válido. ¿Qué culpa tuve yo, “mi Cai”, para que me castigaran de esa manera? Me monté en el autobús y me fui a Púntale para ver si aún estaba esa factoría declarada por Franco como “fábrica modelo” ¿Te acuerdas de ella? Se trataba de C.A.S.A. (Construcciones Aeronáuticas, S.A) donde me negaron el derecho al trabajo por mi certificado de nacimiento, lo que me empujó al suicidio, aunque, por suerte, el Delegado del Sindicato me ayudó y, finalmente, entré sin dicha partida de nacimiento. ¡Tú, mi Cai! ¿No me crees? Pues lee este Boletín Oficial del Estado, del año 1938 para que veas que no te miento: http://www.boe.es/datos/imagenes/BOE/1938/048/A00758.tif. Fue en esa empresa “modelo” donde también me negaron un préstamo para poderle comprar un medicamento a mi difunta esposa y donde, en cambio, me lo ofrecieron quince días más tarde para poder asistir a tu célebre trofeo “Ramón de Carranza”. Fue esa misma empresa quien avisó a la policía para que me bajaran del tren cuando intenté salir legalmente de emigrante hacia Alemania, en busca de dignidad. ¿Dónde te han puesto esa EMPRESA MODELO que no he podido encontrar?

Cansado por mis años, me fui a comer al restaurante “La Marea”, el que hace esquina con la calle Brasil y tu maravilloso Paseo Marítimo. Ese sitio lo tendré en mi memoria hasta mi muerte. Miré a los clientes disfrutar de una buena mesa, muy lejos de pensar que ahí mismo, mis compañeros y yo habíamos sufrido terriblemente de hambre y de malos tratos. Hasta me dio la sensación de que estábamos comiendo encima de mi cama con su colchón de paja. En ese mismo lugar estábamos internos en lo que llamaban “Hogar Escolar José Antonio Primo de Rivera” de Auxilio Social, al que muchos consideraban como Colegio, Hogar o Colonia y que, para nosotros, sólo era un campo de concentración oculto al mundo entero. Actualmente, solamente se acuerdan que existió las personas de mi edad, puesto que todo ha desaparecido, hasta sus archivos, en los archivos municipales. ¿Te das cuenta, mi Cai? ¿Por qué razón lo han escondido si decían que era una ayuda para nosotros, los huérfanos de la guerra? A mis 73 años de edad cercanos, se me saltaron hasta las lágrimas cuando pisé ese restaurante, mientras veía a todo el mundo disfrutar, sin pensar que para nosotros ese lugar sólo fue un sitio de tortura.

Pero no te pongas triste, mi Cai, por esto que te cuento. Hay algo que al salir de la visita que te hice, me enjuagó las lágrimas y recuperé mi sonrisa: al pasar por Puerto Real, dirigiéndome hacia “Las canteras”, otro lugar que nunca olvidaré, vi con alegría que la escuela que inauguré en el 1949 con el nombre de Escuela de Formación Profesional “Fermín Sanz Orrio” aún existe en la actualidad, a pesar de que le han hecho muchos cambios y de que hoy se llama “Instituto de Enseñanza Secundaria Virgen del Carmen”. Esa fue la única suerte que tuve en España. Allí me trataron como un alumno más, sin malos tratos y como una persona. Era la primera vez que dormía y que comía como un humano, donde aprendí un oficio que me permitió defenderme por el mundo y poder vivir con dignidad. Tú sabes muy bien, mi Cai, que fue Franco quien la mandó construir. Pero tú no sabes que no la hizo para los niños como yo. Sólo fui un intruso que se aprovechó, legalmente, de la única suerte que se me presentó en mi patria.

Te pido una cosa que llevo muy dentro de mí. No permitas, mi Cai, que te quiten esa escuela. Es muy posible que aún exista algún niño de nadie como yo lo fui.

No te pongas triste, mi Cai, con esto que te he contado. Consérvate alegre, aunque seas pobre, como tú siempre me enseñaste. Y para que veas que siempre te he obedecido, me despido de ti con esta canción que tú tanto conoces y que yo he modificado:

Yo te juro mi Cádiz………………….que no te miento.
Que aunque quieras olvidarme…….te llevo siempre en el pensamiento,
Y cuando escucho tu nombre………..yo soy feliz.
Porque tú eres la tierra……………….donde (Tengo que buscar una nueva frase….)
(El resto, tú lo conoces)

2021-07-19 11:12 | Categoría: | Enlace permanente | Etiquetas: | Y dicen por ahí

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